Esperando en urgencias en domingo

Olga lleva un par de semanas casi sin poder comer, vomitando sin parar, casi sin poder caminar… los mismos síntomas que la han hecho ingresar en el hospital varias veces desde el 2014.

El lunes pasado ya vinimos a urgencias, pero la mandaron para casa – una gastroenteritis, se atrevieron a diagnosticar.

Esta mañana ya no podía más y aquí estamos de nuevo. La han filtrado en triatge y supongo que la han metido dentro para hacerle pruebas, porque llevo ya media hora sin que nadie me haya comunicado nada.

Es lo normal, como funcionan las cosas.

En un rato preguntaré dónde se la han llevado, como he hecho en otras ocasiones.

Al ser domingo, las salas de espera están llenas de pacientes de todo tipo. Seguro que si espero mucho aquí, pillo yo también algo.

Es una de las razones por las que estoy luchando para que me sobre el dinero, para aprovecharme de sus privilegios y conseguir que Olga esté bien atendida y la curen de una puñetera vez.

Mientras eso sucede, estoy apoyado contra una falsa pared escribiendo este post desde el móvil para pasar el rato, y calmar mis nervios.

Por mi parte, me tengo prohibido ponerme enfermo. Aguantaré con mi cuerpo hasta que pete.

Actualización 21:40 : Al final los médicos han decidido ingresarla.