Ellos saben que lo sé

Los que lloran por el fin de la “neutralidad de la red” son unos hipócritas porque nunca la ha habido. 

La red siempre ha estado gobernada por los gobiernos y las grandes corporaciones, y estos censuran y atacan desde siempre a todo aquél que no acepte su autoritarismo.

La red nunca ha sido y no es neutral, y  quien se lo haya creído es un bobo. 

Fijémonos en la Gran Censura china, o en otros países que capan servicios. 

O en el espionaje de la NSA y otras agencias occidentales. 

Todo es una gran farsa, y el “activismo” es mera oposición controlada.

En Occidente se permite que nos “expresemos” dentro de unos márgenes acordados para desahogarnos, nada más. 

Todo queda registrado, y es usado en contra nuestra en cuanto se necesita hacerlo. 

Sencillamente somos unos ingenuos infelices aplicando una falsa libertad.

Los períodos de falsa apertura y libre expresión siempre han sido históricamente tiempos para que la oposición se crea libre y protegida para expresar sus ideas, y así la élite poder determinar fácilmente a quiénes aplastar. 

Es un flujo que va y viene en la Historia.

En mi caso, sé que mis tuits no llegan a todos mis “seguidores“, que mis vídeos no son vistos por todos mis “subscriptores“, que se ha determinado que mi alcance sea limitado, y se ha aplicado ingeniería social para difuminar las ideas que transmito. 

No soy ningún “peligro“.

Puedo creerme a veces que soy “importante” por revelar el funcionamiento interno de esta sociedad, pero la realidad es que nado en un mar de irrelevancia. 

Mi alcance es limitadísimo.

Como en este blog.

Como en Twitter, donde llevo años anclado en los 3160 seguidores. 

No va más.

Y una de las cosas más curiosas es mi canal de YouTube. 

Cuantos más subscriptores tengo, menos visitas tienen mis vídeos.

Y mientras me mantenga en esta limitación, todo irá bien para mí.

Me parece increíble que siga resistiendo. 

Ellos” saben que llegará el día en el que me cansaré y lo dejaré. 

Eso sin dudarlo.

Todo lo que explico es lo que pasa cuando se es independiente de verdad y no se está atado a ninguna organización. 

En fin, ellos saben que lo sé. 

Es como un juego.