Dentro del laberinto de Horta

Es muy curioso que habiendo nacido en Barcelona haya lugares que los turistas conocen mejor que yo.

Y uno de esos lugares era el laberinto del barrio de Horta.

Era, hasta ayer.

Como Olga tuvo que ocuparse de un asunto de su madre, que ya expliqué en mi escrito de ayer, pues fuimos mis hijos y yo.

El viaje desde nuestra casa duró una hora y cuarto, minuto más, minuto menos.

FGC hasta Plaza España, y de ahí metro L3 hasta Mundet.

Cinco minutitos andando y ya llegamos.

Por cierto, el recinto está enfrente del Velódromo de Horta, que, si no recuerdo mal, fue el velódromo de los Juegos Olímpicos del ’92.

El recinto es en realidad una finca de finales del siglo XVIII.

Y, la verdad, qué genial debía de ser ser un millonario aristocrático del siglo XVIII.

Como fuimos sin consultar nada ni planearlo, resultó que había que pagar entrada, unos cinco euros los tres.

En cambio, los miércoles y domingos la entrada es gratuita.

Pero da igual, porque incluso pagando la visita vale la pena.

Es un recinto precioso.

Y nos lo pasamos fenomenal.

De verdad, me gusta el encanto, la adoración por la belleza que tenía la gente del antiguo régimen.

Esa exquisitez en el diseño y el gusto por el equilibrio con la naturaleza.

Ese clasicismo por la cultura bien entendida.

Es algo que destruyó el terrible siglo XX.

Por suerte, este lugar llegó prácticamente intacto hasta nosotros.

Y es un placer para los sentidos poder disfrutarlo.

Y no sólo para los turistas, sino también para los nativos.

Por cierto, el agua es también un elemento fundamental, con múltiple estanques, riachuelos y pequeñas cascadas distribuidos por todo el terreno.

Y dentro de los estanques vimos peces de colores, pequeños y grandes, y renacuajos, e incluso una tortuga – donde había un letrero prohibiendo que se abandonen tortugas, por cierto.

Ah… se podrá decir todo lo negativo que se quiera sobre la vieja aristocracia, pero vivir, sí que sabían vivir.

Sin duda, un lugar precioso que conocer si se visita Barcelona, y un lugar al que volveremos pronto.

4 comentarios en “Dentro del laberinto de Horta

  1. No te quejes de los precios. Cinco euros por entrar los tres es un precio regalado. Vente a Alemania y ya verás lo que vale un peine…
    Saludos.

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      1. Sí, sí, pero que los miércoles y domingos es gratuito para un catalán es importante, porqué el dinero cuesta mucho de ganar. Me alegra que demuestres esta característica de la personalidad del catalán tan difundida popularmente en el resto de España (hay hasta chistes basada en ella), y me alegra más que disfrutarais tanto en la visita.
        De esa época dieciochesca lo que menos me gusta es cómo vestía la aristocracia, me parece una ropa un poco ridícula; me gustan más tus camisetas con sus diseños gráficos, y seguro que a la gente de aquella época también.

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      2. José Rafael no entiendo qué tiene que ver que sea catalán con mi comentario anecdótico sobre la forma de entrada. Es una información tal como es. Si fuera andaluz o extremeño la información sería igual. Por cierto, y ya que estamos con estas tonterías tópicas. Yo no he crecido en un ambiente catalán, al contrario, mi abuela almeriense llamaban catalanes a los oriundos de este lugar, distinguiéndose de ellos que no lo eran. Así que, no, no es una característica de la personalidad del catalán, ésa es una preconcepción interesada de quien no conoce a las gentes que vivimos en Cataluña.

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