Pisándonos los talones

“Si no te gusta tu domicilio, cámbialo; no eres un árbol.” – Jim Rohn.

No puedo negar que al despertarme hoy y mirar por la ventana estoy bastante decepcionado con el paisaje.

Se suponía que a estas alturas del tiempo, ya debería haber conseguido la casa con la que sueño.

Vivir en el lugar en el que sueño.

Sin embargo, aquí continúo todavía.

Pese a todo, este barrio obrero está mucho mejor que el barrio en el que crecí.

Sí, definitivamente mucho mejor.

Sobre todo porque está a dos pasos del campo.

Pero el problema es que el tiempo apremia, se nos está echando encima, nos está pisando los talones.

Había calculado que para mitad del 2017 ya no estaríamos viviendo aquí.

No estaba previsto en mis planes seguir en este lugar a estas alturas.

Por supuesto, puedo culpar a las  circunstancias para echar balones fuera.

Nada de eso, mi vida es mi responsabilidad; y si sigo aquí es por un cúmulo de errores, porque mi plan no lo calculé correctamente y, por ello, todavía no me ha dado el resultado que esperaba.

Es cuestión de reparar los daños, reajustar mi plan y seguir adelante hasta alcanzar el objetivo.

Sin embargo…

Tic tac tic tac…

El tiempo apremia, se nos está echando encima, nos está pisando los talones.

Hay que ponerse las pilas.