El día que cambia el mundo

Por fin se acabó la pesadilla del más pésimo, nefasto y negro período presidencial del Imperio Estadounidense. 

Parecía que era imposible superar al anterior criminal Bush, pero el criminal Obama lo ha hecho con creces. Ha lanzado 26.000 bombas al día, y aumentó los países destruídos de cuatro a siete. Además, ha logrado dividir a la sociedad occidental en extremos irreconciliables.

Está claro que el mundo es ahora un lugar peor que en 2008.

Ahora le toca a Trump – todavía no criminal. Pero no lo va a tener fácil para no unirse a los anteriores, puesto que estamos en una espiral de violencia, control y dictadura difícil de parar – si es que tiene alguna intención de pararla, cosa que no está nada clara.

Porque la élite sabe que al poner en marcha una espiral es ya casi para siempre, es prácticamente imparable. Y por eso lo hizo.

Pese a todo, ahora vamos a ser testigos, víctimas y partícipes, de un nuevo títere que dice no responder ante la élite, pero que tiene detrás a una facción de esa misma élite, en guerra consigo misma desde hace unos años.

Ya veremos cómo salimos de ésta.

Sí, el mundo cambia, pero es que el cambio es lo único que permanece. Siempre.