Si no te gusta mi respuesta, no me hagas la pregunta

Cuando era niño mi madre compró una enciclopedia por fascículos. Tuvimos que esperar 44 semanas para reunir todos los volúmenes. Y luego, pedimos por correo los volúmenes extra.

Así que estoy acostumbrado desde casi siempre a buscarme la vida respecto a la información.

Y luego, ya a los 30 años, accedí a internet y a sus buscadores, comenzando por yahoo. Eso me abrió las puertas a la información que mi enciclopedia no explicaba, y de una manera alucinantemente rápida.

Es realmente fantástico poder obtener una respuesta en segundos a cualquier duda.

Por eso me sorprende que haya gente que me envíe preguntas por correo, y luego no les guste mi respuesta. ¿Qué pasa? ¿Que por verme en youtube o leerme en mi blog pensabas que iba a saber más que tú? ¡Venga ya!

La gente tiene que aprender a sacar sus propias castañas del fuego. A encontrar sus propias respuestas.

Estoy considerando comenzar a no responder los correos que que me hacen perder mi valiosísimo tiempo. Quienes quieran que le guíen que se vayan a visitar a las monjitas de caridad. Este menda no está para solucionar la vida a nadie.

Si sé algo es porque me he esforzado en investigarlo. Y si no te gusta mi respuesta, que te zurzan. Esfuérzate para encontrarla tú mismo.

Así son las cosas. Cada cual vive su propia vida, y las soluciones de otro pueden no servirte.

Intentar “ayudar” suele acabar siempre mal. Por eso la única forma efectiva de ayudarte es decirte que no te voy a ayudar. Verás que, cuando pase el tiempo y seas más sabio, te darás cuenta de que tengo razón.