¿Cómo serían mis carteles electorales?

Siempre que hay elecciones suelo criticar los carteles de los principales partidos que se presentan. Pero, si yo fuera el candidato, ¿cómo serían mis carteles?

Pues algo como esto, jejeje…

cartel_electoral_corruptos

cartel_electoral_democracia

cartel_electoral_injusticia

cartel_electoral_obedece

cartel_electoral_todo

cartel_electoral_voluntad

cartel_electoral_votanos

Molan, ¿eh?

Estoy seguro de que me votarás en las próximas elecciones.

Ahora, ya puedes ponerme a parir, jejeje…

¿Por qué las élites usan el colectivismo?

El pueblo unido siempre será vencido.

Más que nada porque el “pueblo” es una entelequia, una idea falsa.

Ya expliqué cómo funciona esta plantación de esclavos en un escrito anterior, no hace falta que me repita.

Y aun así, parece que es difícil de entender para muchos la trampa del colectivismo.

El colectivismo siempre equivale a una masa que es guiada por una minoría, que da la apariencia que sabe lo que es “bueno para la mayoría“.

Pero no son más que flautistas de Hammelin que conducen plácidamente a esa masa hacia el abismo.

El colectivismo fue creado por la élite por una sencilla razón: porque no se puede manejar ni dirigir individuo a individuo, más cuando somos millones. Es, sencillamente, una tarea imposible.

En cambio, dirigir a una masa previamente “educada” en un mismo sentido es totalmente factible.

Por ejemplo, para poder crear guerras, y controlar el crecimiento de la población, se necesita que dos masas se consideren enemigas mutuamente. Que dos o más masas se consideren mutuamente excluyentes para que se maten entre ellas.

No hay nada más fácil, y la élite no esconde cómo lo hace, sólo que la verdad es tan diferente a la propaganda que se cree la masa, que si alguien de esa masa se topa con dicha verdad la rechaza como ¡propaganda! Así de fuerte es su programación.

Por ello, la única vacuna al control impuesto es pensar por uno mismo y recuperarse como individuo.

La riqueza del ser humano se apaga, y se destruye, cuando es convertida en parte de un colectivo. La mentalidad colmena no es parte natural del ser humano, es un factor inducido por aquéllos parásitos que quieren deshabilitar la naturaleza humana para aprovecharse en su propio beneficio, con el engaño de que “es bueno para todos“.

Seguiré insistiendo en el tema porque es fundamental para parar los pies a dichos parásitos que están controlando a la Humanidad como a un rebaño obediente. Pese a que soy consciente de que es muy difícil, casi imposible, desprogramar a las mentes ya colectivizadas.

El canario en la mina

Ha vuelto a ocurrir otra vez.

Las estadísticas de mis blogs, vídeos, tuits y demás publicaciones que hago en la red son muy humildes. No, no tengo millones de visitas.

Pero sin embargo, ya me ha ocurrido varias veces que deducciones que he publicado, pasado un tiempo aparezcan reflejadas por personas “relevantes” en los medios de masas, o en hechos concretos.

Como por ejemplo…

Pedro Sánchez: “Rajoy es el ‘Red Bull’ que da alas a los independentistas” http://www.huffingtonpost.es/2016/01/17/sanchez-rajoy-red-bull_n_9002914.html

Sánchez ha afirmado, tras reunirse con el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla,que “ya es hora de cambiar el paso y tender puentes para resolver uno de los principales problemas que tiene” España y lo ha hecho en respuesta a la pregunta sobre las críticas de algunos barones de su partido a la cesión de cuatro senadores socialistas a Democracia i Llibertad y a ERC.

“A la derecha le pasa lo de siempre, que confunden patria con patrimonio y lo que hay que decir es que Mariano Rajoy es el candidato preferido, el candidato favorito de los independentistas para seguir en La Moncloa”, ha opinado Sánchez, quien cree que en estos últimos cuatro años lo “único” que ha habido por parte del líder del PP es “inmovilismo”.

Y esa actitud, a juicio de Sánchez, ha hecho que haya subido el independentismo hasta el 48% de catalanes, en referencia al porcentaje de ciudadanos que votaron las ultimas elecciones en Cataluña a partidos independentistas.

Vaya, jejeje, supongo que los que seguís este blog recordaréis que he repetido varias veces que cada vez que en Madrid el gobierno abre la boca, aparecen más independentistas en Cataluña como setas.

También lo expresé así en un pequeño grupo centrado en la política en el que intervengo a veces, y hay miembros del partido socialista, por cierto.

Y lo tuiteé también.

Podría ser que me equivoque y que sencillamente es algo demasiado obvio.

Tampoco quiero exagerar mi influencia sobre las “capas del poder“.

Pero sí es innegable que suelo acertar en mis deducciones – lo llamo de esta manera, porque si no me podría ir a la tele de adivino – y que entiendo que a veces parece que estoy exagerando o me voy por los cerros de Úbeda.

Pero no, tengo los pies muy bien puestos en el suelo, y lo que explico en mis escritos tiene sus buenas razones de base.

En fin, que no tengo pistas para afirmar que no es más que una “coincidencia ” porque nunca admitirán que la idea partió de este bloguero semidesconocido, pero que ocurre, ocurre. Y cada vez más.

Porque soy como un canario en la mina, si aviso de algo es porque huele.

(Aunque en este caso no me hace mucha gracia que sea usado como arma arrojadiza en el teatro de la falsa lucha izquierda-derecha, pero bueno…)

Hablando con una pared

Conversar con un colectivista indoctrinado es imposible, así que para no discutir no queda más remedio que hacerle creer que es más listo y que lleva razón.

El problema es que el colectivismo SIEMPRE conduce a la destrucción de la esencia del ser humano.

Las diferencias entre los que siguen la dictadura del colectivismo y los que creemos en la libertad del individuo son claras.

Mientras los colectivistas están convencidos de que nadie más que ellos tienen derecho a tener razón, los, llamémonos, individualistas sabemos que cada persona tiene que encontrar su propia solución.

Porque cuando dos personas piensan igual, es que una de ellas está oprimiendo a la otra.

En un sistema colectivista una minoría iluminada dirige a una mayoría considerada imbécil. Por tanto, esa minoría se encarga de obligar por todos los medios necesarios a la mayoría a obedecer sus doctrinas incuestionables. Los colectivistas aplican implacablemente un ojo centralista que todo lo ve y todo lo controla.

En un sistema que prima el individuo, cada cual comprende que los demás son diferentes y van a enriquecer al conjunto de la sociedad con sus soluciones que posiblemente nos sorprendan. Porque cien ojos ven más que dos. Es la responsabilidad de cada individuo hacia sí mismo y hacia el resto de la Humanidad la que que crea la estabilidad social.

En el colectivismo prima el “haz lo que yo digo, no lo que yo hago“.

En el individualismo prima el “no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti“.

En el colectivismo te obligan a ser colectivista.

En el individualismo tienes la opción de ser tú mismo.

Un colectivista nunca permitirá que alguien no sea colectivista, porque no aceptar su verdad es un pecado mortal.

Un individualista comprenderá que es esencial equivocarse para aprender de nuestros errores.

Un colectivista afirma vehementemente que tiene todas las soluciones a todos los problemas habidos y por haber. En cambio, un individualista sabe que hay que analizar cada problema y buscarle su propia solución, que no suele ser fácil.

En definitiva, que un colectivista es incapaz de dar su brazo a torcer mientras que un individualista sabe que en una negociación tienen que ceder las dos partes.

Por ello, una conversación entre un colectivista y un individualista se convierte muy fácilmente en un partido de tenis sin ningún punto en común, porque el colectivista nunca cederá su posición. Así pues, no le queda más remedio al individualista hacer creer al colectivista que lleva razón, y que con su pan se lo meriende.

Eso no significa que el individualista no se defienda ferozmente cuando el colectivista se convierte en una amenaza real.

Porque está claro que el colectivismo SIEMPRE acaba siendo una amenaza real. En la actualidad, a esa amenaza la llamamos “estatismo“.