Twitter es como un universo paralelo

Resulta extraño cómo 140 caracteres pueden dar tanto de sí.

Y resulta más extraño cómo hay quienes responden a tuits para intentar “salvar” al emisor de su “equivocación“.

Y lo único que ocurre es un juego de tenis sin sentido de argumentos y contraargumentos, que se puede prolongar indefinidamente.

Ya dijo Saramago, creo, que “intentar convencer a alguien de algo es insultarle su inteligencia.”

Pues Twitter está lleno de “insultadores de inteligencias“.

Con lo fácil que es dejar de seguir a alguien si no te gusta lo que tuitea…

Otra cosa curiosísima es cómo usan Twitter gobiernos como el de Venezuela.

Claman al cielo que luchan contra “el imperialismo yanki” pero luego se vanaglorian de haber hecho “tuiteadas populares” para “demostrar al mundo su fuerza“.

Ya, y Twitter es una empresa privada del “imperialismo yanki“.

Pero por favor, qué gran chorrada.

Por mi parte, hace un tiempo que puse el candado a mi cuenta personal original, y ahora es  privada. Y pese a que en la bio pongo explícitamente que sólo voy a aceptar nuevos seguimientos a los suscriptores de mi reporte semanal, hay quienes me envían peticiones sin leer mi bio.

Y desde que puse el candado se han borrado unos 27 seguidores. Perfecto, porque así no sufren mis tuits, ya que no respeto la correción política y explico las cosas directamente, sin pelos en… los tuits.

Por supuesto, entiendo que haya gente que prefiera la comodidad de la fantasía de la versión oficial.

Y claro, existe la posibilidad que Twitter se harte, me dé una patada en el culo y cierre mi cuenta. Y que el estado en el que estoy me persiga por no obedecer sus mentiras.

Eso me pondrá muy feliz porque me daría una importancia que no creo tener.

Y es justo esto lo que hace que Twitter sea un universo paralelo en el que escribir una idea en 140 caracteres puede considerarse más grave que bombardear países.

Qué tiempo más extraño éste, sin duda.

De verdad, la importancia de las “redes sociales” está sobredimensionada.

Sobredimensionadísima.

Que alguien nos recuerde de vez en cuando que con quitar el enchufe, se acaba internet.