¡Viva la Tercera Guerra Mundial!

¡Por fin los siete mil millones de inútiles comedores de recursos serán eliminados para que podamos vivir apaciblemente los quinientos millones restantes!

Tal como está escrito en el monumento de Georgia.

¡Por fin el cabal se ha tomado en serio la limpieza del estúpido rebaño de borregos!

Ya se sabe, puesto que no ha valido para nada el esfuerzo de despertar a los dormidos, pues si no puedes derrotarles… ¡únete a ellos!

Me paso al bando ganador, me paso al cabal. Porque estoy harto de estar siempre en el lado perdedor. Estoy hasta los mismísimos de dar palos de ciego.

Al fin y al cabo… comparto la misma genética que ellos.

A partir de ahora estoy a las ódenes del Consejo de los Trece, y acataré las decisiones del Comité de los Trescientos.

Defenderé con uñas y dientes a la ONU, la Comisión Trilateral y al Club Bilderberg. Porque David Rockefeller es mi Dios y Henry Kissinger es su profeta, y Barack Obama, nuestro salvador. El Vaticano será mi único país.

Usaré software espía de Microsoft en mi PC, y tendré un iPhone.

Repetiré siempre en mis blogs la versión oficial de Euronews y la CNN, y denunciaré y trolearé a todos los teóricos de la conspiración que se atrevan a decir lo contrario.

Y, por supuesto, ocultaré la existencia de las familias Rothschild y Warburg, y difundiré la verdad indiscutible de los Bancos Centrales.

Hitler se suicidó en su búnker. Los aviones sólo expulsan vapor de agua. Las vacunas nos ayudan a curarnos. La palabra del gobierno es ley. Pasaré mi vida trabajando sólo para conseguir una pensión.

Hoy mismo cambiaré mi oro a dinero fiduciario, y llamaré idiotas a los que se crean que el oro es dinero.

¡Viva la Tercera Guerra Mundial y el planeta Nibiru!


¿Te lo has creído todo, eh? ¡Claro que sí! 😉

2 comentarios en “¡Viva la Tercera Guerra Mundial!

  1. Se te olvidó decir que, a partir de ahora, visualizarás y recomendarás todos los programas de televisión que hasta ahora considerabas alienantes y manipuladores de la mente y la sociedad, que recomendarás trabajar con los mejores bancos del país, que nos aconsejarás en que acciones y valores invertir, en qué colegios religiosos escolarizar a nuestros hijos y, por supuesto, dónde adquirir a mejor precio la Misericordina, porque yo quiero ganarme no sólo la misericordia de los poderosos, si no además la de Yahveh

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    1. Sí, los programas de televisión son los auténticos gurúa que nos guían con su eterna sabiduría. Y se me olvidó decir que a partir de ahora mi dieta consistirá sólo en hamburguesas de restaurantes rápidos y bebidas azucaradas carbonatadas, y tomaré píldoras para dormir porque me haré amigo de mi médico de cabecera. ¡Por fin mi vida tendrá sentido! 🙂

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