Cualquier caos es mejor que este orden

Cuando las autoridades nos menazan con el caos si no les obedecemos, lo que sin duda debemos hacer es abrazar dicho caos.

Porque incluso un mundo a lo mad max tiene más sentido que el actual en el que la guerra es paz. Como mínino las cosas estarían claras a primera vista.

Fijémonos, por ejemplo, en los argumentos que esgrimen los unionistas para meter miedo ante la secesión de Cataluña: que si no podrán usar el euro, que si saldrán de la UE, que si no serán reconocidos por las organizaciones internacionales, que si se quedarán sin pensiones, que enviarán el ejército a aplastarles, etc, etc.

Más parecen incentivos para alentar al independentismo porque cuanto más abren su boca, más independentistas aparecen en tierras catalanas.

Porque un estado verdaderamente independiente…

  • No estaría en la UE. Ese gigante organismo antidemocrático creado por la aristocracia del Club Bilderberg con el objetivo de someter a los países europeos al Cuarto Reich.

  • No usaría el euro ni ninguna moneda fiduciaria creada de la nada, ni le otorgaría el monopolio de la creación del dinero a un banco central privado.

  • No se formaría parte de unas organizaciones internacionales como las actuales que funcionan como una mafia criminal que lo tratarían como un súbdito y no un estado soberano.

  • No tendría un sistema de pensiones basados en un sistema ponzi que se colapsará cuando la pirámide de la población se invierta, cosa que ya está sucediendo, por cierto.

  • Uniría aún más a su población ante el ataque del ejército del país vecino en una guerra por su independencia.

En esta época del Gran Imperio Feudal Corporatocrático Mundial sin duda el caos natural sería más benigno a la Humanidad que este orden artificial impuesto para el beneficio de unos pocos.

En este mundo en el que este orden artificial nos hace vivir en constante guerra, no da valor a la vida y nos oprime en falsas divisiones, está claro que cualquier caos será mucho mucho mejor.

Y es que hemos llegado a un punto en el que lo conocido es mucho peor que lo desconocido, y el miedo, indudablemente, está en la perspectiva de que esta situación actual se perpetúe para toda la eternidad.

Por eso, soltémonos, seamos locos y atrevámonos a no ser parte de este orden opresivo y deprimente que no nos permite desarrollarnos como personas. Así de claro, y no hay vuelta atrás.