Bloguero a la antigua usanza

Muchos no se imaginan el trabajo que hay tras cualquier blog personal e independiente. Ayer me pasé cuatro horas seguidas comenzando las modificaciones de cronsub.com . Y sólo es el principio. Realmente hacía mucho que no me dedicaba a configurar un blog tan intensamente, como estaba acostumbrado a hacer antes.

Crónicas Subterráneas lo comencé desde mi propio PC allá en por el 2007. Instalé un Linux Slackware en mi ordenador personal y aprendí a configurar Apache, el software del servidor. Luego, abrí el puerto 80 de mi rúter y dirigí el dominio a mi propia IP. Por ello mi blog sólo estaba activo unas cuantas horas al día, porque lo apagaba por la noche. Imagina.

Había aprendido a programar PHP con manuales que encontré en la red y aprendí a modificar el código de WordPress a mi conveniencia. Hoy en día el tema de Crónicas Subterráneas es único porque lo programé yo mismo, aunque está en mis planes cambiarlo y mejorarlo.

Ha llovido mucho desde entonces y, actualmente, ser un bloguero es un asunto más sencillo. Uno se apunta a Worpress, Medium o Blogger, u otro servicio gratuito, y elige un subdominio, un tema, y básicamente no tiene que preocuparse de nada más que escribir. Esos entornos están enfocados al entorno social y es bastante más fácil tener lectores.

En cambio, en un blog propio con dominio hay que luchar con el SEO, colocar los plugins adecuados y publicar, publicar y publicar, hasta lograr atraer lectores lo suficientemente interesados para que se apunten a la lista de correo y así tener una audiencia constante.

Y qué decir del mantenimiento económico. Porque de algún lugar tiene que salir el dinero que conpense todas las horas empleadas y pague los dominios y otros gastos adyacentes. Por mi parte lo estoy consiguiendo paralelamente con oroparatodos, y es por ello que puedo volver a la aventura de tener en pie Crónicas Subterráneas. Este blog es como el ave fénix, creo ya que es la quinta vez que lo resucito.

Así que, como titulo este post, aquí estoy, como un bloguero a la antigua usanza, muy del estilo quijotesco y del Llanero Solitario. Sé que en equipo se llega más alto, sin embargo, sigo empeñado en seguir así hasta que algún obstáculo de fuerza mayor me lo impida.

Por supuesto, estaré muy agradecido de tu compañía en este sinuoso camino. Sin ti no podría yo estar aquí.