Los rojos lo llaman solidaridad y los azules beneficencia

Pero da igual como lo llamen, sólo quieren decir dependencia paternalista.

Ambas actitudes en vez de resolver el problema, lo que consiguen es mantenerlo. Porque ése es justo su objetivo: mantener el status quo del sistema que les beneficia a ambos.

Esta situación crea un círculo vicioso en el que cada parte depende de la otra para sentirse realizada: El benefactor depende del beneficiario y el beneficiario depende del benefactor.

Por supuesto, a veces no es suficiente “enseñar a pescar” porque hay momentos en los que si no hay pescado no se puede continuar vivo para aprender a pescar. Sin embargo, regalar pescado sin ningún otro propósito que regalarlo no trae más que pan para hoy y hambre para mañana para el que lo recibe.

El beneficiario acaba acostumbrándose a la limosna, y su único objetivo en la vida es perfeccionar el arte de conseguirla. Por ejemplo, grandes zonas de población de África perdieron el antiguo conocimiento del cultivo de sus tierras porque les resultaba más fácil recibir la “ayuda internacional“. Cosa que benefició a los grandes terratenientes y los poderes dictatoriales, por cierto.

Por otra parte, las entidades benefactoras, las llamadas “organizaciones sin ánimo de lucro“, las que son genuinas, no como otras creadas sólo para desestabilizar países, acaban convirtiéndose en meras máquinas de acaparar subvenciones y ayudas de todo tipo, sin ningún objetivo real de solucionar las situaciones para las que oficialmente fueron creadas.

¿Y cómo solucionamos esta situación entonces?

Muy fácil: Eliminando a las ONG’s actuales.

¡Oh no, qué he dicho! ¡Qué insensible que soy!

Vamos con la explicación…

Eso no priva de que hayan organizaciones que se ocupen de ayudar, pero no en la forma que tienen actualmente de actuar.

Estas organizaciones tendrían que estar limitadas en el tiempo. Con unos objetivos claros y concretos para un período concreto de tiempo, no más de cinco años, y que fueran disueltas automáticamente si en ese período han fracasado en sus objetivos; o que ese tiempo fuera prorrogado si consiguen los resultados esperados.

Porque no se pueden ayudar a las personas necesitadas sin más. El dinero por sí mismo no ayuda realmente. En este momento muchas de las ONG’s son un saco monetario sin fondo en el que sus organizadores son los únicos que sacan partido.

Los planes de ayuda tienen que consistir en dos partes:

  1. La ayuda urgente para sacar del agujero al ayudado.
  2. Un sistema para que el ayudado pueda valerse por sí mismo, y no necesite más ayuda.

Es decir, la ayuda o es un sistema de propulsión, una chispa para encender el motor de la independencia personal y colectiva, o no es ayuda.

Además, la ayuda no puede ser interesada. No puede ser que entidades religiosas usen las ONG’s para evangelizar a los necesitados como contrapartida. No puede ser que partidos políticos usen las ONG’s para obtener votos en unas elecciones. No puede ser que los países creen ONG’s para derrocar regímenes de otros países o las usen como arma arrojadiza de guerra silenciosa.

Porque realmente, las ayudas actuales son caballos de Troya

Hay que tener muy presente que a caballo regalado hay que mirarle el dentado. Esta situación de crisis artificial en la que los poderes económicos nos metieron han logrado uno de sus objetivos clave: debilitar a grandes sectores de la población mundial.

Y tras crear el problema, suelen presentarse con la solución; esa solución que la población que ya está en las últimas se ve obligada a aceptar porque está entre la espada y la pared. Esa solución que es presentada como beneficencia o solidaridad, y que no tiene ningún objetivo más que ahondar el debilitamiento causado.

Ante esto, incluso en los períodos de más dificultad en nuestras vidas es imprescindible estar alerta. Porque una cosa es pasar, eso es, un período de escasez y salir del agujero, que aceptar un cebo cuyo objetivo consiste en que no salgamos nunca del agujero.

Recordemos cómo en la antigua Roma el poder regalaba pan y tenía entretenida a la gente con el circo. Barrigas llenas y entretenimiento contínuo, la combinación perfecta para que la mayoría no se cuestione nada.

Como siempre, las cosas no suelen ser como aparentan.

Publicado originalmente en: http://blog.jmgoig.org/2014/04/los-rojos-lo-llaman-solidaridad-y-los-azules-beneficencia.html

2 comentarios en “Los rojos lo llaman solidaridad y los azules beneficencia

  1. Jose Manuel, no cambies, estoy contigo y mas gente lo está y estará. Gracias. Te escribiré un día sobre algo que deseo comunicarte algo. Soy Paco Segarra de Castellón. He estado 6-7 años dando algunas conferencias en Biocultura, Madrid, Barcelona y últimamente unos años en Valencia desde que aquí se organizó, hasta 2014.
    Formidable tus videos tan clarificadores. Salut pera tú, pau y prosperitat. Ya te diré algo, ma mare era de Barcelona.

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