Mi hipocresía explicada

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Sé perfectamente que cuando decidí promocionar la nueva tarjeta limitada con un lingote de un gramo de oro puro oficial del Real Madrid distribuida por Karatbars habría quien me llamara hipócrita.

Al fin y al cabo, soy el primero en criticar la obsesión de la población por el fútbol.

Y además, antes, cuando era más joven e ignorante, ¡yo mismo era seguidor del Barça!, el enemigo acérrimo del Real Madrid.

Entonces, ¿qué ha pasado? ¿Me ha entrado un afán imparable por el dinero y el lucro, como afirman muchos de mis críticos?

Primero, no tengo nada contra el dinero y el lucro, que bien manejados son beneficiosos para la sociedad en su conjunto.

Pero ocurre que, en general, la gente obsesionada por el fútbol vive ignorante a la realidad del colapso que se nos está echando encima.

Esta gente sigue creyendo a los gobiernos y continúa convencida de que los bancos son seguros.

Es el tipo de gente que no se cree que el valor de las divisas tiende a cero y que la única manera de proteger su dinero es con oro.

Así que nunca se comprarían ni un gramo de oro.

Pero, ¿qué pasa si envolvemos ese gramo de oro con el equipo de sus amores en una edición limitada y exclusiva?

Pues que entonces sí se decidirán a comprarse un gramo de oro. Al menos, de esa forma, en el caso de problemas económicos podrán usar su oro para sobrevivir un tiempo más.

Claro, al cambio este gramo les sale a casi el doble del precio de una tarjeta normal con un gramo de oro, pero ése es el precio de la ignorancia.

Así que, llámame hipócrita si lo deseas, pero si así puede protegerse del colapso económico alguien que no lo haría, estoy encantado de mi hipocresía.