Mi “superpoder”

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A mi edad, cuarentón que soy, ya tengo situaciones asumidas por la experiencia.

No quiero decir que sea infalible, en absoluto, no tengo ninguna bola de cristal.

Pero negar que soy bueno conectando los puntos que para otros son inconexos, y que con ello deduzco lo que ralmente ocurre y va a ocurrir, sería mentir.

Es mi “pequeña habilidad”.

Una habilidad que llevo demostrando desde niño.

Una habilidad que suele dejar perpleja a la gente, y que suele ser negada en ese instante, a veces muy vehementemente.

Una habilidad a la que no suelo dar mucha importancia porque he sufrido en mi niñez la envidia de los que no la tienen.

Y me comporto de tal forma, y juego con la apariencia de tal manera, que consigo que se me subestime.

“¿Quién eres tú para decir y saber eso?” me dicen a veces con aire de superioridad, y, a veces, con desprecio.

Pues siempre he considerado que es fantástica esa subestimación hacia mí porque me da ventaja sobre los que se creen mejores.

Luego, cuando las evidencias acaban por darme la razón, siempre es la misma canción: “no me lo creo, pero al final ha sido como decías”.

En fin, que uno ya está acostumbrado.

Pese a que haya quienes se piensen que soy altivo y nada humilde.

Nada de eso, sencillamente es que, como ya digo, la experiencia y los años me han hecho aceptarme tal como soy.

Y si a otros no les gusta, no es mi problema.

Mientras, gracias a “ver lo que va a pasar” puedo sortear obstáculos que para otros son infranqueables.

Qué le vamos a hacer… jejeje.

Hay suficiente espacio en este mundo para todos.