En el boom inmobiliario, aquí en las Españas, habían grupos que iban a las constructoras y les pedían dinero por protección, y si éstas se negaban, estos mismos grupos organizados se dedicaban a atacar y sabotear los lugares donde se construían los pisos de las constructoras.

Puro chantaje.

En realidad, el estado es el grupo mafioso mejor organizado en ese aspecto. Si no acatas sus reglas, éste emplea toda la violencia a su disposición para destruirte.

Pero ahora no me extenderé en este tema. Me he referido a ello por una cosa que se me ha ocurrido al indagar en lo que se llama web profunda, inaccesible para los navegadores normales.

Resulta que es un lugar en el que se puede encontrar todo lo ilegal que uno pueda imaginar: comprar todo tipo de drogas, contratar asesinos, pasaportes e identidades falsas del país que uno elija, tarjetas de crédito cargadas, comprar objetos robados… y todo lo retorcido que uno pueda imaginar en temas sexuales.

La excusa para todo ello es que es una red libre, anónima y sin censura. Y si reflexionamos un poco nos damos cuenta de que esto es posible porque es una red sin vigilancia y sin seguridad.

Es decir, la idea es que cuando las personas no estamos vigiladas por una autoridad superior nos dedicamos sólo a lo más perverso de nuestra existencia, y es por ello que necesitamos protección de nosotros mismos.

¿Lo entendemos ahora?

Es como si el motivo de esta web profunda fuera confirmar las falacias y mentiras de la propaganda gubernamental.

Es como si nos permitieran entrar en un lugar horrible para luego volver y abrazar su protección sin condiciones, porque ellos son lo buenos, y sin ellos estaríamos perdidos.

Es como si fuera el otro lado de la moneda para mantener y reafirmar este sistema.

Nos dicen, “¿Ves? La libertad es mala y peligrosa, ya lo has visto. Ahora vuelve a nosotros.”

Al fin y al cabo, el origen de esta red aislada parece ser que está en la propia DARPA, como la web normal. Y nada escapa a sus garras.

Y así, caemos en la trampa para que aceptemos con agrado ser prisioneros con reglas y leyes absurdas, creadas para que vivamos en el miedo, y despreciemos la auténtica libertad.

Pero sabemos que la libertad no es eso; la libertad significa ser nosotros mismos. Y sí, tenemos nuestra parte perversa, pero es compensada por nuestra parte bella.

Es hora de que la web profunda tenga también su parte de luz y color.