Ahora que ya hemos vuelto de París ya puedo explicar esta historia, que podríamos llamar…

La Ley de Atracción en acción

El pasado 7 de septiembre de 2014, un par de días después de que ingresaran a Olga en el hospital, y sin saber qué le iba a pasar, le envié esta imagen…

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Es una composición que realicé con tres elementos:
1. Una imagen de París que encontré en la red.
2. Una foto recortada de Olga y yo del día de nuestra boda.
3. Unas letras en oro con la fecha de nuestro décimo aniversario de boda.

Cuando Olga recibió la foto no cayó en el asunto, y yo le respondí que tenía la obligación de recuperarse pronto porque el próximo 27 de enero nos iríamos los dos juntos a París.

Hay que tener en cuenta de que en ese momento no tenía ni un euro para pagar ese viaje y ni tenía idea de cómo lo conseguiría.

Y entonces, el engranaje de la Ley de Atracción comenzó a girar.

Porque no se me ocurrió otra cosa que no tenía nada que perder si ponía en práctica todo lo que había leído sobre dicha ley universal.

Y así, programé mi móvil para que cada día a la misma hora me apareciera una nota con este texto…

Hay una materia pensante de la cual todas las cosas están hechas, y la cual, en su estado original, impregna, penetra, y llena los interespacios del universo.

Un pensamiento, en esta substancia, produce la cosa que se imagina con el pensamiento.

El hombre puede formar cosas en su pensamiento, al imprimir su pensamiento en la substancia sin forma puede causar la creación de la cosa sobre la que piensa.
 
Cuando fracaso, es porque no he pedido lo suficiente; continúo adelante, y una cosa más grande que la que estaba buscando ciertamente viene hacia mí.

Cuando tengo un propósito, haciendo lo que amo hacer, atraigo a la gente y a las circunstancias que necesito para conseguir mi objetivo.

Creo primero en el objetivo, y entonces veré cómo hacerlo, porque aparecerá la información necesaria para conseguirlo.

Mi intención pone en movimiento al universo.

Me enfoco en el resultado que quiero, no en el proceso.

El cambio nunca es un asunto de habilidad, es un asunto de motivación.

Elijo hacer realidad todo lo que me propongo.

Elijo saber cómo ser rico.
Elijo merecer la riqueza.
Elijo que mis ingresos excedan a mis gastos.
Elijo darme el permiso para disfrutar del dinero. Elijo liberararme de mi falta de voluntad de ser rico. Elijo aceptar que el dinero está fluyendo en mi vida ahora mismo. Elijo ser rico en conciencia y rico en oro.

Son frases que leí en varios libros y, puesto que mi desequilibrio es económico, concreté justo en ese aspecto.

Así que, como quien no quiere la cosa, y como escribí las letras de la fecha en oro y recalqué ser “rico en oro”, mi negocio de Karatbars comenzó a rodar en el buen sentido, y, ante mi propia sorpresa, me encontré el 30 de octubre en una agencia de viajes comprando los billetes para el avión y la reserva del hotel para el 27 de enero de 2015.

Además, Olga comenzó a recuperarse de una forma que sorprendió a sus propios médicos, porque hubo momentos, y ahora puedo decirlo, que no sabíamos si iba a salir bien parada de su enfermedad.

Y el resto es historia, como ya sabes si sigues este anti-blog…

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Y he esperado a volver de París para contar esta historia que confirma que la Ley de Atracción, o El Secreto, funciona, porque hacerlo antes posiblemente le hubiera roto su efecto.

Así que, puesto que el universo responde a nuestros deseos, ¿qué mejor que programarnos para cosas positivas?

Tal como se dice siempre: todo está en nuestra mente.

Y no hay mayor verdad que ésa.