Ya de vuelta en casa.

Todo el viaje genial.

Pero me reconecto a la red y me encuentro con un correo del campo de concentración de niños al más puro estilo fascistoide-nazi como no podía ser de una institución fascistoide-nazi como es este “sistema educativo”.

He tenido que respirar varias veces fuertemente para calmarme y no mandar una respuesta sugiriéndoles que usen sus reglas fascistoides-nazis para limpiarse el culo, que es lo único para lo que sirven.

Son fábricas cuyo único objetivo es destruir las mentes de nuestros hijos para crear zombies obedientes.

Pero es que a quien le quede duda de eso ya no tiene más remedio y es un cuerpo sin ser.