Acabo de desinstalar de mi móvil las apps de facebook, su messenger y pages.

Aunque seguiré compartiendo los posts de mis blogs públicos automáticamente, ya no me voy a pasear más por ese lugar porque seguramente no entre ni por web.

Ya he dejado un mensaje público allí para que la gente lo sepa.

“Desde el 1 de enero Facebook ya no es un lugar para los amigos, sino para la NSA”
http://www.laverdadoculta.com.ar/2015/01/desde-el-1-de-enero-facebook-ya-no-es.html

La verdad, ya me “borré” de facebook una vez hace años y fue inútil porque nunca borraron mis datos, por lo que no sirve de nada volver a hacerlo.

Así que disfruten de los que tienen hasta ahora.

Sin guita, sin pasta no hay web, no hay Crónicas Subterráneas.

Porque queda muy guay hacerse el inmaculado e imitar al Quijote contra los molinos de viento, pero eso y un esfuerzo inútil son lo mismo.

Sin medios efectivos para contrarrestar a la propaganda oficialista no sirve de nada esforzarse.

Cada día que llevo a mis hijos al centro de programación de mentes infantiles, en el autobús podemos leer el diario La Vanguardia “gratis”.

¿Gratis?

¡Ja y rejá!

El sistema corrupto de la Gencat subvenciona a ese panfleto de propaganda desinformadora para que no se les caiga el chiringuito sostenido por sus mentiras.

Así que me voy a dedicar a sacar pasta de debajo de las piedras para cumplir con mi objetivo de hacer llegar el mensaje de las cosas que sí están ocurriendo a la máxima gente posible.

Y por eso estos meses me estoy centrando en mi negocio del oro, porque además también estoy apoyando a otras personas para que se arranquen el obstáculo de la falta de dinero. Es un asunto ganador-ganador.

Así que trolles y esbirros pagados para mantener este status quo, si queréis que no prospere mi plan ya podéis comenzar a difamarme con fuerza, porque en definitiva voy a por vosotros también.

Quien avisa no es traidor.

Estamos en una guerra en la que no hay neutrales.

El nuevo Crónicas Subterráneas se encuentra en http://cronsub.wordpress.com

Cuando era niño me di cuenta de que todo lo que me contaban era una farsa.

Que nada a mi alrededor se mantenía por sí mismo si no era porque la gente se lo creía.

Así que más adelante, ya adolescente, pensé: “Si alguien se ha inventado todo esto pues yo no soy menos.”

Y así, me inventé mi propio calendario para demostrarme lo arbitrario que era el calendario oficial occidental que marca la vida de la gente de esta sociedad occidental en la que me encuentro inmerso.

Decidí, para no complicarme tampoco demasiado la vida, que este calendario también tendría 365 días.

Luego descubrí que sumando 5 meses de 36 días y 5 meses de 37 días, hacen justo 365 días.

Además, cada cuatro años le añadí un día más en el segundo mes, pero, haciendo ahora una revisión, lo he cambiado a un último mes de 38 días.

¿Y que fecha sería el inicio de este calendario?

Pues como el occidental oficial se basa en el mito de un nacimiento, pues decidí que este nuevo calendario tuviera como día de inicio el 13 de marzo.

Es decir, el 1 del mes 1 del año 001 corresponde con el 13 de marzo de 1973.

¿Por qué?

Pues porque es la fecha en la que me sacaron de mi madre, por eso.

Y de esta manera las fechas de ese calendario tienen las siguientes correspondencias con el calendario occidental impuesto:

1 mes 1 = 13 marzo (36)
1 mes 2 = 18 abril (37)
1 mes 3 = 25 mayo (36)
1 mes 4 = 30 junio (37)
1 mes 5 = 6 agosto (36)
1 mes 6 = 11 septiembre (37)
1 mes 7 = 18 octubre (36)
1 mes 8 = 23 noviembre (37)
1 mes 9 = 30 diciembre (36)
1 mes 10 = 4 febrero (37 / 38 cada 4 años)

(En el mes 10 cada 4 años el día 26 corresponde con el 28 febrero, 27 = 1 marzo, 38 = 12 marzo )

Y así, el día de hoy es el día 3 del mes 9 del año 041, o 0410903.

Son las tres y media de la madrugada y las fuertes voces que se escuchan por el patio de luces me han despertado.

De verdad, ¿qué están celebrando?

¿Que no tienen el timón de su propio destino?

¿Celebran porque les permiten celebrar y les han dicho que toca ahora hacerlo?

De verdad, la psique de estos humanos es un enigma para mí.

Creo que nunca alcanzaré a comprenderlos.

Son demasiado alienígenas para mi mente.

Tantas cadenas que arrastran como almas en pena en este planeta prisión y encima lo celebran, y obedecen sin reflexionar apenas a sus carceleros.

Alucinante.