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Para mucha gente el dinero es un tabú.

Para mucha gente el dinero mancha.

Pero aún así se levantan cada mañana para ir a trabajar para “ganarse la vida”.

Y luego critican a los que intentan también obtener dinero para sobrevivir, no “trabajando” de la misma forma que ellos, sino cobrando por compartir sus conocimientos, por ejemplo..

Y es que ahí está el quid de la cuestión: poder mantener el equilibrio entre compartir la información y el conocimiento, y poder seguir vivos para poder continuar haciéndolo.

Y sobre todo si permanecemos en esta sociedad en la que sin dinero eres ilegal y te mueres de hambre.

Pienso que tenemos que tener siempre nuestras prioridades en mente pero no abandonar el sentido práctico.

Además, consideremos que quienes logran arrancarse las cadenas de necesitar buscar dinero, cuando tienen más que suficiente, pueden entonces dedicarse a investigar y compartir de forma gratuita sin problemas.

En cambio, los que necesitan pasar parte de su tiempo buscando dinero para subsistir nunca podrán dedicarse a su principal tarea al 100%.

Es otra de las paradojas de estar infiltrados en este tipo de sociedad, que, de momento es la que es, aunque entre todos estamos aquí para cambiarla a mejor.

En realidad no creo que ni mucho ni poco dinero traigan ni la felicidad ni la infelicidad sino que eso depende del interior de cada cual.

Y está claro que está muy bien vivir sin que el dinero sea un obstáculo.

Es decir, si vamos a ser infelices igualmente siendo pobres o siendo ricos, o si vamos a ser felices igualmente siendo ricos o siendo pobres, la elección es de cada uno.

Además, una reflexión sobre el tema del dinero y la materialidad…

Como sabemos, la élite económica financia el ecologismo, el comunismo, la new age, etc.

Formas de pensar que rechazan el materialismo.

¿Y sabemos por qué?

Porque odian a la competencia, y de esa forma dejan a la población indefensa ante sus planes.

Los Rockefeller eran tratados como emperadores en la antigua URSS, y ellos estaban encantados de un régimen autoritario que obligaba a la gente a trabajar casi gratis en sus fábricas en la URSS.

Es como la paradoja del pacifismo que deja indefensos a los pacifistas ante los criminales que los asesinan sin contemplaciones.

Ya decían los romanos: “si quieres la paz, prepárate para la guerra”.

“Si quieres huir de la esclavitud del dinero, ten mucho dinero”, sería la reflexión.