¿Alguien se acuerda de aquel post que escribí aquí mismo sobre las etiquetas que nos ponen?

Incluso hice un vídeo sobre el tema.

La verdad, me parto cuando alguien se siente ofendido porque de repente no estoy dentro de sus límites mentales en los que me ha encasillado.

Y luego dice que le he engañado y bla bla bla…

Pues sí, ¡te he engañado!

O mejor dicho, ¡te has engañado tú mismo! al clasificarme.

Y es que, la verdad, no me importa en absoluto.

Ni me importa las patrañas que te hayas imaginado.

Nunca he buscado una audiencia que me adore.

Y nunca he pretendido ser mejor que nadie.

Siempre digo las cosas como las veo y como las siento en cada momento.

Y si en el momento siguiente veo las cosas de forma contraria, pues sea.

Porque soy humano y contradecirme es lo que más amo.

Y si a alguien no le gusta, pues hasta la vista con viento fresco.

¿Quién le obliga a saber que existo?

El mundo es muy grande para todos.

Y estoy muy agradecido a los que estáis conmigo leyendo lo que escribo, pero no voy a dejar de ser yo mismo porque no estéis.

Porque cada cual recorre su propio camino solo.

Y hay veces en que nos encontramos en intersecciones, y luego cada cual prosigue adelante en la dirección y sentido que elige.

Y nada más.

Yo voy a seguir siendo yo, te guste o no te guste.

Y tú vas a ser siendo tú, me guste o no me guste.

Pero, ¿es que se puede ser más claro sobre este hecho?