Estando en la cola de un supermercado de una franquicia conocida, he escuchado a la cajera decir con voz desanimada a un cliente que mañana día 1 de noviembre, festivo, estarán abiertos de 9 a 9, es decir, de nueve de la mañana a nueve de la noche.

No he podido evitar apenarme de cómo de profunda es esta esclavitud para tantas personas.

Porque, primero, tienen su tiempo dividido entre días festivos y días laborables, y ni tan siquiera pueden elegir cuál es cual.

Y segundo, son incapaces de dar el paso para su propia liberación.

Porque todos los días son fiesta.

Todos los días que respiramos son únicos e irrepetibles y singulares.

Todos los días ocurren cosas maravillosas que una gran parte de mis congéneres humanos son incapaces de percibir porque están entretenidos en sus ocupaciones.

Lo sé, porque una vez también estuve así.

Pero no quiero pretender que soy mejor que nadie por haberlo superado.

Sólo quiero plasmar que salir de ese círculo es posible porque ésa es mi experiencia, pero para ello cada cual tiene que tomar su propia decisión.

Si no es así, de nada sirve demostrar que es posible porque es como cantar al viento que se lleva las palabras lejos sin haber sido escuchadas.

Mientras, cada nuevo instante es una nueva oportunidad para que cualquiera dé su primer paso.

Los días de tranquilidad están esperándole.

La frase “si cumples las leyes no tienes nada que ocultar” es un error gravísino. Las leyes injustas no se pueden obedecer.

El estado y sus leyes nunca pueden estar por encima del individuo. El estado no es un dios.

Y los impuestos sólo sirven para robarnos, no para lo que nos cuentan.

Así es como funcionan las cosas en los estados actuales y como hay que tratar el tema.

Otra cosa es que en un futuro logremos construir una entidad asociativa equivalente a un estado que no sea opresiva respecto a sus componentes.

Pero hoy por hoy no tenemos más remedio que protegernos de estos estados actuales y desobedecer sus leyes creadas para oprimirnos por la élite.

Y en este estado de cosas, el dinero negro es el que cae en manos del estado, valga la redundancia.

Hay que parar de tirarnos piedras contra nuestro propio tejado.

Y en la cuestión del secreto bancario, por ejemplo, no estamos hablando de ocultación sino de privacidad.

Y hoy por hoy ninguna cuenta bancaria es segura.

Hay que huir de los bancos como de la peste.

No estoy involucrado en mi negocio del oro por capricho.

Mientras estemos en esta mátrix nuestra obligación es sobrevivir para poder llegar al día del auténtico cambio, o al menos, poder ayudar todo lo posible a que se realice.

Estas son algunas de las conclusiones a las que he llegado sobre cómo están las cosas.

Atención: los gobiernos criminales de 51 países han eliminado el secreto bancario para imponer sus impuestos mafiosos.

*”Los ministros de finanzas de más de 51 países firmaron un acuerdo en un paso más cerca de acabar con el hampa financiera oscura de evasión de impuestos y lavado de dinero. Otros 30 países se comprometieron a unirse en 2018.

El acuerdo se conoce como el Acuerdo Multilateral de Autoridad Competente y verá la construcción de un intercambio colectivo de cuentas bancarias, impuestos, activos, ingresos y mantuvo fuera de las jurisdicciones fiscales locales.

Miembros como las Islas Caimán, las Islas Vírgenes y Liechtenstein – todos conocidos por ser paraísos fiscales, han firmado los acuerdos.

Escondites de activos como Austria, Suiza, y las Bahamas no firmaron el acuerdo en sí, pero se comprometieron a sumarse a la iniciativa en 2018.”*

51 countries declare banking secrecy ‘obsolete’, sign pact in Berlin — RT Business
http://rt-tv.f29hgb.ru/business/200883-banking-secrecy-obsolete-berlin-tax/

El secreto bancario es imprescindible en una sociedad libre de estados entrometedores.

Aunque lo mejor siempre es no usar los bancos, o lo menos posible.

Recordemos que lo que el estado llama delito no es más que su forma de oprimir y eliminar a la competencia.

Este acuerdo es una vuelta más de tuerca sobre nosotros, restringiendo nuestra libertad de movimiento a mínimos de mínimos.

Las leyes las escriben contra nosotros, pero seguro que ellos tienen todas las puertas traseras que podamos imaginar.

Hay que verlo como una pieza más del puzzle del NWO.

Está claro que hay que huir de los bancos como de la peste.

Por mi parte ya casi lo he hecho.

Pasando por la estación de Plaza España de la línea 1 del metro de Barcelona, me he encontrado con esta pregunta…

¿Sacrificarías tu libertad para sobrevivir?

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Da mucha gracia ver cómo funciona este sistema de lavado de cerebro: con este tipo de mensajes engañan a los esclavos haciéndoles creer que no lo son.

La respuesta a esta pregunta, casi retórica, que se ajusta a nuestra realidad sería algo así como… “No, no podría sacrificar mi libertad para sobrevivir porque no puedo sacrificar algo que no tengo.”

La hipócrita La Vanguardia titula en portada:

La red corrupta de Madrid se lucraba con los recortes

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¡Joder! ¡Por supuesto!

Ahora hacen como que no sabían nada cuando otros llevábamos contándolo desde hace años.

¿Alguien recuerda mis vídeos en los que explico que en esta sociedad feudal piramidal cada nivel roba el dinero al nivel inmediato inferior?

¿Alguien recuerda como expliqué que siempre ha habido dinero porque pueden fabricar todo el que quieran y los recortes sólo han sido la excusa para que la sub-élite política y financiera robara lo poco que caía a los de abajo?

Y si alguien de abajo como yo se ha dado cuenta, ¿qué no sabrían los de las capas superiores?

Repito: hipócita La Vanguardia, desinformando desde hace más de un siglo.