De estas fiestas “tradicionales” sólo hay una que me guste menos que las navidades, que me parezca mucho más estúpida, y es la de Sant Joan.

Acaban de lanzar una traca de cohetes y petardos, incluso no siendo Sant Joan hasta mañana por la noche, que ha parecido que nos estaban bombardeando.

No entiendo qué tipo de placer les da a estos humanos el escuchar estos ensodecedores truenos artificiales.

De verdad, es incomprensible para mí.

Y suerte que no nací en Valencia, porque hubiera aborrecido las Fallas.

Esta tarde los Buscadores Despiertos hemos hecho una quedada.

Como siempre, hemos tocado temas muy interesantes desde diferentes ángulos.

El tiempo se nos ha ido de un soplo, y ya espero el próximo encuentro.

Quizás tendríamos que publicitar nuestros encuentros para que más gente de Barcelona y alrededores interesada en en contrastar esta realidad se nos una.

Gracias a la amabilidad de Francesc que me trajo a casa en coche, pude llegar a casa a las dos y veinte de la madrugada.

Pero la calle estaba más llena que a pleno día porque la plebe los vecinos del barrio en el que vivo están “celebrando” las fiestas de susodicho barrio.

La música estaba tan fuerte en la calle que las paredes del edificio, diseñadas como papel de fumar para la clase baja, vibraban como si la maldita música estuviera dentro.

Otro incentivo más para largarnos de este lugar lo antes posible a la tranquilidad de un lugar perdido que no salga en los mapas.