Acabo de acabar el libro “Necronomicon” en una traducción del griego original al inglés publicada en los años setenta del siglo pasado.

El autor, “El Árabe Loco” advierte que el conocimiento que transmite en este libro no debe caer en las manos de cualquiera porque su poder es inmenso.

Bueno, en esta época me temo que sus deseos no pueden cumplirse puesto que cayó en mis manos muy sencillamente: lo encontré en la red.

Decían los herméticos también que cierto conocimiento no debía ser compartido pues sería una irresponsabilidad, que hay cierto saber que tiene que permanecer sólo en manos de unos pocos elegidos para que pase de generación en generación sin perder su esencia.

Bien, no es que ahora me vaya a dedicar a invocar a los espíritus arcanos en sumerio; mi lectura ha sido de mera curiosidad, para atar cabos con otras lecturas, sin embargo, ¿tendrán razón las advertencias de los antiguos?

Está claro que no podemos menospreciar a dichos antiguos, pese a que la propaganda moderna los trate de supersticiosos.

Tengo la sensación de que una gente que protegió un conocimiento durante siglos no lo hizo por diversión, y me da en la nariz que nuestra sociedad actual no es ni mucho menos la más avanzada que ha habido en la Historia de la Humanidad.

Lo único que pasa es que nos creemos el ombligo del universo, una poquita de humildad nos vendría muy bien.

Comienzo mi viaje tomando el tren de los ferrocarriles catalanes hacia Plaça Espanya. Voy justo de tiempo. Espero coger el Catalunya Express de las 8:17 en Sants Estació.

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