“God save the queen, she ain’t no human being” (Dios salve a la reina, no es un ser humano), cantaban los Sex Pistols en los años setenta del siglo pasado.

¿Mensaje oculto?

Lo cierto es que todo nos lleva a pensar que tiene que ser la siguiente en abdicar según la “tendencia” iniciada de renovación generacional iniciada en las monarquías europeas el año pasado, ese lavado de cara para que nada cambie.

Por cierto, por ahí dicen que no había abdicado un rey español desde hace varios siglos, sin acordarse del pobre Amadeo I de Saboya, aquel rey que fue colocado a dedo tras la primera república.

En fin, estamos en un proceso de ingeniería social movido con guantes de terciopelo por los maestros de marionetas.

Veamos qué pasa.

Somos presos políticos.

Al menos aquí en Españistán, cuyo régimen actual es heredero del régimen ilegítimo que se impuso por las armas tras un golpe de estado.

Por ello todos los que nos hacen llamar “españistanís” estamos cautivos y desarmados desde entonces.

En este campo de concentración estamos obligados a mantener con nuestro sudor y lágrimas los lujos de la casta opresora.

Pero el problema no es sólo local pues todos los “países” son feudos de este planeta prisión.

Así que no tienes nada que hacer, agacha tu cabeza y mira al suelo, no te creas igualado.

Mi padre, sargento del ejército franquista durante siete años y veterano de la guerra de Ifni, ya lo decía: “Ni quito ni pongo rey, pero obedezco a mi señor”.

Somos presos políticos porque es lo único que sabemos ser, lo único para lo que fuimos programados desde niños.

¿O no?

He fotografiado esta nube alargada porque me ha parecido extraña.

Cinco minutos después ya no estaba ahí.

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Luego también he visto un avión con estela volando por la zona.

Vamos a ver, no hace falta referéndum, con que la casta se aparte y que el resto decidamos por nuestra cuenta es suficiente; así de fácil.

Incluso, no hace falta que la casta se aparte, con no obedecerles nos liberamos nosotros mismos, dejémonos de complicaciones.

Eso sí, una enorme parte de la población se sentirá perdida al principio porque nunca ha vivido sin obedecer, incluso están acostumbrados a pedir permiso para mear.

Las elecciones y los referéndums son muy fáciles de manipular para usar el resultado en función del beneficiado de la manipulación.

Shock para cerebros pensantes: votar no significa que haya democracia, es más, una democracia bien entendida no necesita elecciones.

En una democracia no hay “gobernantes” porque el gobierno se dirige entre todos, así pues, no se necesita elegir a un “gobierno” de unos pocos que dirija y maneje al resto.

Quien constantemente relaciona democracia con elecciones o bien no entiende el concepto de democracia o bien tiene otros intereses.

Quienes defienden un “gobierno de los mejores” están defendiendo una aristocracia pues esa es justa su definición.

Aunque la monarquía esté apoyada por una “mayoría” seguirá siendo una estructura de poder antidemocrática.

Porque la “mayoría” es una falacia: no hay que respetar a las mayorías ni a las minorías, hay que respetar lo que a nuestro entender es justo y está bien.

Aunque, por ejemplo, España acabe siendo una república tampoco hay que obedecer a las injusticias por mucha mayoría que la haya votado, no se puede ir a ciegas.

Porque la auténtica opción no es entre monarquía o república sino entre democracia o no democracia ya que también hay repúblicas dictatoriales, el mundo actual está lleno de ejemplos.

Haya república o monarquía, si no se abole la estructura piramidal de la sociedad, no habrá diferencia; aunque una monarquía se basa claramente en una estructura piramidal por su propia definición, por lo que es innegable que una república es un paso adelante en el sentido correcto.

Lo que pasa es que los estados actuales dependen de las armas para sotenerse, que dependen del dinero, no de las urnas: quien domina el dinero, domina la violencia que obliga al resto a aceptar sus términos.

Tantas décadas de propaganda y neolengua han ofuscado nuestros conceptos y percepción de la realidad.

Así, y vuelvo otra vez a lo mismo, el poder no podría dominar la violencia si los destinados a ejecutarla no lo obedecieran; así que la clave está en cada uno de nosotros.

En realidad, cualquier cambio comienza en uno mismo, y depende de nuestros auténticos deseos; si queremos algo, no hay más que proponernos el camino para conseguirlo.

Es todo tan fácil, y, a la vez, tan difícil…