No sé por qué se me ha ocurrido ver imágenes del tsunami de Japón del pasado 11 de marzo de 2011.

Es impresionante ver cómo un pueblo desaparece en cinco minutos…

Y el siguiente vídeo… no hay palabras… un conductor queda atrapado dentro de su coche mientras el tsunami lo arrastra… se ve gente dentro de los coches colindantes…

Y aquí, gente ayudando a gente…

En este otro se escucha constantemente “Hayaku! (¡Rápido!)…

Otra gente muy común es la que necesita permiso hasta para mear.

Necesitan una “autoridad” que les felicite por cada respiración que hacen.

Y que se disgustan si ven a otro no esforzándose en pedir permiso como ellos.

El bien es lo que les han ordenado que es el bien y el mal es todo lo que no sea oficialmente admitido.

Sin acritud hacia estas personas: dan lástima que gasten el mismo oxígeno que las personas que intentan vivir sus propias vidas.

Los estúpidos se molestan cuando los llamas estúpidos.

Ésa es la triste realidad.

No se preguntan por qué les llaman así.

No se preguntan, ¿estaré haciendo algo mal para que me llamen así?

En verdad son estúpidos porque no se preguntan nada.

Pero claro, todos sabemos que en esta vida de apariencias llamar a las cosas por su nombre es completamente contraproducente.

Hay que ir con guantes de terciopelo con cuidado de no herir sensibilidades.

Hay que ser maestros del libro “Como hacer amigos e influir sobre la gente” de Dale Carnegie.

Pues me temo que no soy un maestro de esos…

@jmgoig en twitter:

¿Queréis votar poder real? ¿Pues por qué no votáis a los que asistirán a la reunión de los Bilderberg este próximo 29 en Copenhagen? #BOBOS

Buen Día del Sol (Sunday, Sonntag).

Precisamente tenemos un bonito chemtrail junto al astro solar entre las nubes.

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Ahora que HAARP ya es oficial, ¿dónde están los guapos y listos negacionistas de las evidencias?

Buscando siempre nuevas ideas y experimentar con cosas nuevas, se me ha ocurrido lo siguiente:

Hacer subastas “ciegas”.

¿En qué consistirían?

1. Anuncio un objeto, normalmente personal, en subasta con un precio inicial de salida.

2. Doy una semana para recibir ofertas, pero los participantes nunca saben cuál es el mayor precio ofrecido.

3. Tras la semana anuncio al ganador y el precio final. En caso de empate, los empatadores tendrían tres días para realizar nuevas ofertas, siempre sin saber las ofertas del resto.

Podría incluso funcionar, y acabar siendo una forma divertida de recaudar fondos.