Otra de esas noticias abre-ojos: el hijo del vicepresidente de los EEUU formará parte de la mayor empresa de gas de Ucrania.

Es algo así como:

“Papuchi, ¿no tienes algo para mí en ese país europeo que acabas de conquistar?”

“Bueno hijo mío, te meto dentro de la empresa de petróleo y te embolsas un gran sueldazo.”

“¡Gracias, papuchi! ¡Eres el mejor!”

Está claro que ya no pretenden engañar a nadie.

El hijo del vicepresidente de EE.UU. buscará petróleo en Ucrania – RT
http://actualidad.rt.com/actualidad/view/127953-joseph-biden-hunter-petroleo-ucrania-burisma-holding

Muchas veces entiendo perfectamente a la élite.

Si durante siglos se han salido con la suya mintiéndonos, defraudándonos, asesinándonos y cometiendo los crímenes más atroces y crueles sobre nosotros, y luego decimos que queremos más como ovejitas felices de ir al matadero, ¿cómo crees que actuarías si fueras de la élite?

Pues continuarías haciendo lo mismo pues eso te lleva a salirte siempre con la tuya.

¿Quién puede culparles?

Si desde nuestra parte continuamos siendo unos objetos obedientes que actuamos siguiendo siempre las mismas pautas, ¿qué podemos esperar diferente de la élite?

De verdad, a veces me entran ganas o de dejarlo todo o cambiarme de bando.

Y no creo que me permitieran entrar en la élite…

Si os matan a uno de vosotros paralizáis el estado y obligáis al resto a que estemos entre apenados y culpabilizados.

Si nos matan a cientos de nosotros es un día normal y “circulen, circulen, que aquí no pasa nada”.

Mientras tuvísteis a vuestra ETA, seguramente parte de GLADIO, tuvísteis la excusa perfecta para culpar criminalmente a decenas, sino cientos de grupos pequeños, y de imponer vuestras leyes represoras.

Os fue muy bien el juego de las “falsas banderas” como el coche bomba contra Aznar que atrajo las simpatías suficientes de victimismo para su primera elección.

Luego, cuando se os agotó el “terrorismo” ya por cansancio, pasásteis a la “violencia machista” para continuar culpabilizándonos y reprimiéndonos.

El caso es hacernos saber que sois una casta intocable y que el peso de vuestra ira es “legítimo” que caiga sobre nosotros, las clases inferiores.

Sabemos que no hay libertad de expresión, pero que sepáis que los de aquí abajo no somos tan estúpidos como pretende vuestro “sistema educativo” que seamos.

Las máscaras han caído.