Al comienzo de esta semana mi hijo de cinco años dijo que necesitaba saber qué comían en Dinamarca.

¿Dinamarca? Qué extraño – pensé – ¿estarán “estudiando” Eurovisión, porque se celebra la final este sábado allí?

Dicho y hecho, mi hijo me respondió que sí.

Y por ello esta noche vamos a plantarnos delante de la tele, mis dos hijos y yo, para ver la final de Eurovisión.

Es su primera vez, y creo que se dormirán antes de las diez.

Ah, qué tranquilidad saber que en el colegio enseñan las cosas verdaderamente importantes a nuestros hijos como lo es el Festival de Eurovisión.

Era sarcasmo.

Bueno, hoy tampoco… pues sigamos adelante.

Veamos, ¿cuál es el límite de la constancia?

¿Cuál es el límite de la cabezonería?

¿Cuál es el límite de continuar haciendo lo mismo si no se consiguen resultados diferentes?

¿Es masoquismo?

Podemos escuchar decir que si no tienes éxito es que no estás fracasando lo suficientemente rápido.

Qué afirmación más rebuscada, ¿verdad?

¿Cuánto es lo suficientemente rápido si nunca sabemos cuál va a ser el final de nuestra vida?

¿Y si justo el segundo siguiente de rendirnos es el momento que estábamos esperando todo este tiempo?

Es como estar entre la espada y la pared.

¿Cómo podemos darnos cuenta de que este conjunto de fracasos es la antesala al final anhelado?

¿Cómo podemos darnos cuenta de que no lo es?

Y la cabeza hizo… ¡BUM!

Quizás la cabeza al final servirá solo para llevar un bonito peinado.

¡Para ya, cerebro, de pensar y dar vueltas!

La filosofía hermética dice:

«Los labios de la sabiduría permanecen cerrados, excepto
para el oído capaz de comprender.»
El Kybalion. 

Es por tanto un esfuerzo inútil intentar mostrar la verdad a los que no desean verla.

Es más, es contraproducente para ellos mismos.

El haber decidido a dedicarme a compartir noticias significa estar constantemente rodeado de mensajes de muerte y destrucción.

Realmente eso no es bueno para la mente de nadie porque la negatividad atrae más negatividad.

Y el hecho de no poder evitar que esa muerte y destrucción siga ocurriendo no hace más que atraer hacia mí una frustración infinita.

Ciertamente no se puede atraer cosas positivas si se está rodeado totalmente de cosas negativas.

Es justo lo contrario que hay que hacer para sembrar el camino del éxito, y muchas veces tengo la sensación de que me estoy boicoteando a mí mismo por seguir este camino.

¿Pues sabes qué?

Hoy me voy a ocupar de algo insustancial, idiocrático y borregomátrix, hoy voy a ver Eurovisión.

Y además publicaré un vídeo de nuestro gato haciendo sus gatunadas.

Al cuerno con las noticias que no te cuentan, como gira el mundo y demás reflexiones sobre la “auténtica realidad”.

Hoy quiero cosas intranscendentes y banales.

Respecto a Eurovisión, no he escuchado todas las canciones, pero entre las que lo he hecho mi favorita es la italiana.

Incluso en el vídeo la cantante, una tal Emma Marrone, lleva puestas las orejas de Micky Mouse, mostrando que es una esclava MKultra… ah, no, que he dicho que quiero hoy un día sin malas vibraciones… vaya, no hay forma de escapar 😉

Emma Marrone –  La Mia Città