Uno escucha a un político profesional, no importa de la tribu política que sea, y espera que la nariz le comience a crecer.

Pero no lo hace, su nariz se queda normal, y encima a su alrededor aplauden y vitorean sus mentiras.

Ése es el problema de los cuentos que nos contaron de niños, que no eran verdad.

No es cuestión de negar la fantasía y la imaginación, pero hace unas cuantas generaciones a los niños se les contaban historias de las experiencias de los adultos.

Escuchaban historias de experiencias reales que los preparaban para su edad adulta.

Y así no entraban en la edad adulta desde cero, ya tenían idea de lo se iban a enfrentar.

Pero actualmente, la edad adulta parece no llegar nunca porque los mensajes de las clases dirigentes hacia sus súbditos están diseñados como si éstos tuvieran una edad mental de cinco años.

Y así, nos encontramos anuncios personales del tipo “chica de cincuenta años busca…”

¿Chica?

A esa edad en los pocos lugares en los que los humanos todavía se comportan de una forna natural las mujeres ya son abuelas.

Ciertamente estamos metidos en una burbuja artificial que nos ha convencido que vivir en una mentira es la única forma de vida que existe.

Vergüenza nos tendría que dar.

Éste es el anuncio que acabo de encontrarme en YouTube:

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Dice así:

Financia al Defensor de la Patria

Apoya al ejército de Ucrania

Haz una donación

Una de dos,

  • O el gobierno de la junta de Kiev está desesperado
  • O alguien está sacando partido y enriqueciéndose a costa de los “patriotas” ucranianos.

Me da en la nariz que es la segunda opción.

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En otro acto que demuestra la miseria subhumana de los cerebros de la gentuza que está en la Gencat, han puesto un precio de 7€ a la tarjeta obligatoria para poder tener acceso a la sanidad pública.

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Esos impresentables dicen en su propaganda: “Es gratuita pero…”

Hay que pagar 7 euros si

– La pierdes.
– Te la roban.
– Se estropea la banda magnética.
– Si está deteriorada.
– Si cambia el nivel asistencial.

Es decir, que te la cobran por todo, sea culpa tuya o no, y con un alto índice de gente que apenas tiene efectivo para poder comer, 7 euros es una cantidad que no pueden permitirse pagar.

Precisamente ayer me crucé con una mujer a la que escuché decir por el móvil que no tenía ni un céntimo y que no había podido ni comprar una barra de pan.

En este estado de cosas, poner obstáculos a la duplicación de la tarjeta sanitaria es un acto criminal de lesa humanidad.

Además esta gentuza impía nos recuerdan que nos tienen agarrados por lo huevos y que tenemos que tragarnos su chantaje ya que nos obligan a usar la tarjeta sanitaria porque según dicen…

– Es el documento individual que te identifica como persona.
– Se pide en los centros de atención primaria.
– Te permite acceder a los centros y servicios del sistema de atención sanitaria público.
– Se ha de llevar a las farmacias para obtener los medicamentos que te han recetado.
– Se ha de llevar cuando viajes por Cataluña y el resto del estado.
– Es personal e instranferible.

Y por último nos recuerdan que “es gratuita”.

Más cara no se puede tener.

Por lo tanto, como súbditos de esta dictadura hay que obedecer a nuestros amos y callar.

Pues va a ser que no.