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Hace muchos, muchos años que los estados pasaron la línea roja.

Esa gente que se considera la administración, se otorgaron la autoridad a sí mismos ante la indiferencia de la población.

Claro, convencieron a la población que ellos tenían el poder, que la administración es su representante.

Y la población, preocupada por su propia supervivencia aceptaron la mentira por pura comodidad.

Así, el estado se convirtió en la entidad omnipotente que tenía razón sobre el todo, y nos protegía por nuestro propio bien.

“Hey, si te prohibimos mear hacia el lado izquierdo es porque eres un ignorante y te estamos salvando de ti mismo.”

¡Oh, benditos seres protectores de nuestra propia miseria!

Gracias, gracias, gracias…

“Prohibidos los perros”

“Prohibido jugar a pelota”

“Prohibido hacer picnic”

“Prohibido ir en bicicleta”

“Prohibido cuestionar las prohibiciones”

La cuestión es hasta cuánto de lejos vamos a seguir permitiendo que se sigan saliendo con la suya.

Y, por cierto, éste es un problema común en todo el planeta, en este planeta prisión…

Aquí está el ranchero que se resiste a la invasión del gobierno de los EE.UU. de su rancho: