Hay por ahí quienes creen que quemando contenedores y protestando están cosiguiendo concesiones del poder.

Quiero que escuches mi GRAN carcajada por ello.

Si consiguen alguna concesión, son sólo migajas mientras el foco está en las protestas.

Y además, fijémonos que lo que hacen es pedir que les hagan caso.

Siempre esperando a que los dioses oigan sus plegarias si gritan lo suficientemente fuerte…

Es tan típico de la “lucha obrera”, ser engañados como pardillos.

Claro, qué se puede esperar de gente que está convencida que trabajar ocho horas para nuestros amos  es un “derecho humano”.

Luego, muestran esas migajas como un “gran avance social” y añaden que si no se protesta no se hubiera conseguido nada.

Como si ésa fuera la única vía posible.

Oh, sí, qué valientes seres más inteligentes.

La élite de este sistema está muy contenta con ellos y les fomentan porque esos protestantes nunca van al fondo del problema.

Son la perfecta “disidencia controlada”.

Así, cuando las calles vuelven a la “normalidad” y el foco ya no está encima del asunto, el poder puede volver a hacer y deshacer a su antojo, en silencio, tras las puertas de los despachos y clubs privados, gradualmente.

A la élite no le importa conceder migajas mientras no se cuestione su propia posición y existencia.

Es más, esas migajas acaban siempre, siempre favoreciéndola.

Porque al aparentar que es la única forma que tiene “el pueblo” de conseguir dichas migajas le es muy fácil a la élite tenerlo todo controlado.

Vamos, que como es de manual, ni necesitan pensar ni esforzarse en defender su posición incuestionable.

Así que salir a la calle, quemar contenedores, enfrentarse a la policía y creer que se ha ganado algo con ello porque el poder ha cedido a las protestas es justo mantener el status quo del propio sistema.

Pero claro, para muchos habrá acabado la “crisis” cuando sus barrigas y sus egos vuelvan a estar llenos…