No se puede luchar contra la corrupción sin destruir este sistema pues la corrupción es el pilar fundamental sobre el que se asienta este sistema.

Es decir, un sistema sin corrupción ya no sería este sistema.

No sé cómo sería, pero seguramente opuesto al actual.

Como mínimo la estructura social de poder ya no sería piramidal.

Y tal como explica este post de Zero Hedge (en inglés), la mafia es un estado de la mente, ciertamente.

Para derrocar este sistema y crear uno diferente no necesitamos tomar el poder, ni revoluciones sangrientas; sencillamente sólo tenemos que alterar nuestras propias mentes, cambiar nuestra forma de ver las cosas.

Tan aparentemente sencillo, pero tan extraordinariamente complejo en realidad.

The Mafia State Of Mind | Zero Hedge
http://www.zerohedge.com/news/2014-02-06/mafia-state-mind

El pasado 14 de dicimbre me instalé Telegram, pero  debido a que no dispongo de mucha memoria interna en mi móvil, lo desinstalé.

Hoy lo he reinstalado y he visto que se está poblando de los “sospechosos habituales”, así que lo voy a dejar instalado por un tiempo.

Pero el hecho de que la aplicación no permita su traspaso a la tarjeta de memoria me fastidia.

Ya digo, estoy en constante lucha con la escasa memoria interna disponible de mi móvil.

Así que estoy constantemente borrando las cachés de las aplicaciones para arañar megas.

Y como uso mi móvil como herramienta, me es ya complicado desinstalar nada pues tengo un grupo de aplicaciones útiles intocables.

Veremos si Telegram se convierte en una de ellas o no.

Lo cierto es que las redes sociales se han convertido en prisiones.

Su principal objetivo es usar a sus usuarios como carne de beneficio.

Cosa nada nueva y muy normal en esta cultura de la rapiña.

Hay una historia, que no sé si es cierta o no, pero que lo ejemplifica perfectamente.

Hubo una vez un comerciante de Nueva York que cuando oyó la noticia del descubrimiento de oro en Yukon, lo dejó todo y se marchó rápidamente hacia allí.

Y cuando llegó, ¿qué hizo?

¿Se puso a buscar oro como el resto?

No.

Abrió una tienda de venta de picos y palas y provisiones.

Y al final, ¿quién se hizo rico?

¿Los buscadores de oro o el comerciante?

El comerciante, por supuesto.

Y por supuesto, muchos esbozarán una sonrisa pensando que bien por el comerciante porque fue más “listo” que los demás.

A eso se le llama inteligencia hoy en día, a aprovecharse de los demás.

Pues así son las cosas.

En el mundo de las redes sociales no son los trabajadores, los creadores de contenidos, los que se benefician, sino las empresas que los usan en su beneficio.

Y no sólo eso, sino que estas redes actúan como unos captadores voraces de datos que con sus ficheros de recopilación de datos o cookies incluso se dedican a captar información fuera de su entorno natural.

No creo que haya que ser muy listo para darse cuenta de que no vamos en buena dirección.

Eso de la pasta de dientes terrorista en los aviones que van a Sochi, Rusia es otro ejemplo más de cómo de gilipollas piensa el poder que somos.

Pero los medios “serios” van por ahí repitiendo la “noticia” para seguir propagando la estupidez.

Sí, ya sabemos, cuidado con la espuma de afeitar explosiva y las botellas de agua como bioarmas.

Vamos, no respiremos, que producimos CO2 y estamos mandando el planeta a la mierda.

Ah, y espera, que una persona ha muerto de gripe, las 6.999.999.999 personas restantes ya podemos comenzar a temblar de pánico.