En un país okupado

Había escrito un texto bastante largo, pero la app de WordPress de mi móvil ha petado y lo he perdido.

Y estoy tan cabreado por ello que no tengo puñeteras ganas de volverlo a escribir.

Dejo la imagen y el tìtulo, y pido disculpas.

Añado unos vídeos:

Hazlo o no lo hagas, pero no lo expliques antes

Pruebas realizadas desde 1933 muestran que la gente que habla sobre sus intenciones es menos probable que las hagan.

Ésta es una realidad incontestable y lo he notado en mis propias carnes.

Hace mucho que me di cuenta, y cada vez tiendo menos a explicar lo que voy a hacer.

Al contrario, lo explico cuando ya lo he hecho.

Como que he vuelto hoy a enlazar este blog con mi cuenta de Twitter.

Qué cosas, mi intención era borrarla pero estos días la estoy usando como hace años no lo hacía.

O como cuando digo que tengo que escribir más libros, pero luego no lo hago.

Ya avisaré cuando lo haya escrito.

Y así, una y otra vez.

Ahí está, las intenciones son las intenciones y los hechos son los hechos.

Hay una gran diferencia, como se dice, del dicho al hecho hay un gran trecho.

Un recordatorio histórico

La España franquista permaneció neutral en la Segunda Guerra Mundial porque el MI6 se gastó 200 millones de dólares en sobornos para evitar que los españoles se unieran a la guerra del lado de Hitler.

Éste es un recordatorio a los que se justifican en la “historia“: los hechos nunca tienen que ver con la historia oficial.

Qué cosas que Franco fuera sobornado por los conspiradores judeo-masónicos de la pérfida Albión, ¿verdad?

Las cosas nunca son como nos cuentan desde los medios oficiales, y ese hecho lo tenemos que tener muy en cuenta en cada momento.

Mientras, continúa el golpe de estado encubierto del Gobierno de España que ha roto la Constitución de 1978.

Precisamente, el Presidente francés Macron, en un discurso de hace unos días, advirtió que las regiones europeas iban a desaparecer para fortalecer a la UE.

Qué cosas, también.

No hay nada eterno

No hay nada eterno.

Ni la “unidad” de España.

Ni el clima, que siempre cambia.

Ni la vida humana, que una vez no hubo.

Ni este mundo, que no necesita ser salvado.

Este pasado 20 de septiembre cayó el régimen de 1978 en este Reino de España.

Lo que queda es su miserable y putrefacta decadencia.

Esperemos que el epílogo no se alargue, y no sea demasiado doloroso.

Pero cuidado, porque los ultra-colectivistas están frotándose las manos porque están convencidos de que es su momento.

Vuelven los tiempos revueltos.

Es normal, es el flujo y reflujo.

Todo final es un principio.

No podemos temer a lo que es cierto.